Le estrellaron una tarta en la cara delante de toda la fiesta… y segundos después todos desearon poder borrar lo ocurrido

La Mansión Windsor estaba repleta de invitados.

Las luces doradas iluminaban los enormes jardines.

La música flotaba suavemente entre las conversaciones.

Y las mesas estaban cubiertas con flores importadas y copas de cristal.

Aquella noche se celebraba el cumpleaños número cincuenta de Eleanor Brooks.

Una de las mujeres más influyentes de la ciudad.

Empresarios.

Políticos.

Celebridades.

Todos habían acudido.

Porque una invitación de los Brooks nunca era algo que pudiera rechazarse.

Entre los asistentes se encontraba una mujer llamada Amelia.

Treinta y cinco años.

Vestido blanco elegante.

Cabello recogido con sencillez.

Y una tranquilidad que destacaba en medio de tanta ostentación.

No hablaba demasiado.

No buscaba llamar la atención.

Y precisamente por eso muchos asumieron que era una invitada sin importancia.

Una desconocida más.

Un error que pronto lamentarían.

Porque aquella noche también estaba presente Vanessa Sterling.

Hija de una poderosa familia inmobiliaria.

Hermosa.

Rica.

Y acostumbrada a ser el centro de atención.

Vanessa odiaba cualquier cosa que pudiera eclipsarla.

Y desde el momento en que vio a Amelia sintió algo que no pudo controlar.

Envidia.

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