**Durante 20 Años Esperó en la Misma Estación a la Mujer que Nunca Regresó, Pero una Tarde Lluviosa Ella Apareció con el Mismo Vestido de una Foto Tomada Dos Décadas Atrás y una Sola Frase Detuvo el Tiempo**

Durante veinte años, Julián regresó a la misma estación de tren.

Sin importar el clima.

Sin importar la hora.

Sin importar cuánto intentaran convencerlo de que dejara de hacerlo.

Siempre volvía.

Los empleados ya lo conocían.

Los vendedores ambulantes lo saludaban por su nombre.

Incluso algunos viajeros frecuentes preguntaban por él cuando no aparecía.

Porque todos sabían la historia.

La historia del hombre que seguía esperando.

Esperando a alguien que jamás regresó.

Todo había comenzado dos décadas atrás.

En aquella misma estación.

En aquel mismo andén.

Julián tenía entonces veinticinco años.

Y estaba profundamente enamorado de una mujer llamada Elena.

Ella era todo para él.

Su mejor amiga.

Su compañera.

Su futuro.

La tarde en que se separaron, Elena debía tomar un tren hacia otra ciudad para resolver un asunto familiar urgente.

Antes de subir, le hizo una promesa.

—Regresaré dentro de una semana.

Julián sonrió.

—Te estaré esperando.

Ella rió.

—No seas dramático.

Solo serán unos días.

Aquellas fueron las últimas palabras que escuchó.

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