Una millonaria volcó la silla de ruedas de una joven en pleno hotel de lujo… pero cuando escuchó el nombre “Permone”, el mundo se detuvo

El vestíbulo del Hotel Grand Monarch parecía más un palacio que un hotel.

Columnas de mármol blanco.

Lámparas gigantes de cristal.

Alfombras importadas que costaban más que algunas casas.

Todo brillaba.

Todo respiraba dinero.

Empresarios importantes caminaban entre recepcionistas impecablemente vestidos mientras músicos tocaban suavemente cerca de la fuente central.

Era un lugar donde las apariencias lo eran todo.

Y justamente por eso ocurrió.

Cerca de la entrada principal permanecía una joven sentada en una silla de ruedas.

Cabello oscuro.

Rostro sereno.

Vestido sencillo color azul.

Sin joyas.

Sin maquillaje llamativo.

Sin ninguna señal visible de riqueza.

Parecía completamente fuera de lugar.

Y eso fue suficiente para llamar la atención equivocada.

A pocos metros caminaba Vivianne Lancaster.

Una de las mujeres más ricas de la ciudad.

Famosa por sus fiestas extravagantes.

Su arrogancia.

Y su costumbre de humillar a cualquiera que considerara inferior.

Vivianne observó a la joven apenas unos segundos.

Y frunció inmediatamente el ceño.

—¿Quién la dejó entrar?

Los empleados comenzaron a ponerse nerviosos.

Porque conocían perfectamente aquella voz.

Y sabían que nada bueno venía después.

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