Tres mujeres ricas intentaron convencer al heredero de que una de ellas era su madre… hasta que el pequeño Noah ignoró a todas, corrió hacia una simple sirvienta y la abrazó llorando frente al salón entero.

El Gran Salón de la Corona Imperial brillaba bajo enormes candelabros de cristal mientras la aristocracia observaba en absoluto silencio.

Vestidos cubiertos de diamantes.

Uniformes militares dorados.

Periodistas internacionales alineados junto a las columnas de mármol.

Aquella mañana no era una celebración.

Era una batalla por el futuro del reino.

Porque después de la muerte repentina del príncipe Alexander, solo quedaba un heredero legítimo.

El pequeño Noah.

Cinco años.

Silencioso.

Con enormes ojos tristes que parecían demasiado cansados para alguien tan pequeño.

Y precisamente por eso… todo el palacio estaba sumido en caos.

Porque nadie sabía quién era realmente su madre.

Durante años, el príncipe mantuvo aquella verdad completamente oculta.

Y ahora, tres mujeres diferentes afirmaban haber dado a luz al heredero de la corona.

Tres mujeres ricas.

Poderosas.

Perfectamente preparadas para convertirse en reinas.

Lady Beatrice Ashford.

Elegante y fría como hielo.

Vivianne Laurent.

Hermosa y manipuladora.

Y Eleanor Whitmore.

La favorita de toda la aristocracia.

Las tres permanecían de pie frente al trono mientras abogados, jueces y miembros del consejo real discutían frenéticamente.

—Las pruebas de ADN fueron destruidas en el incendio del ala norte.

—El príncipe jamás dejó una declaración oficial.

—El reino necesita una reina inmediatamente.

El ambiente estaba lleno de tensión.

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