Le derramaron vino encima frente a toda la gala creyendo que podían humillarla… pero cuando chasqueó los dedos, el salón entero dejó de respirar

La gala anual de la Fundación Laurent brillaba como una corona de oro en el centro de la ciudad.

Todo era perfección.

Candelabros gigantes iluminaban el salón mientras una orquesta tocaba música clásica bajo techos cubiertos de cristal. Empresarios, modelos y políticos caminaban entre mesas llenas de flores blancas y copas de vino carísimo.

Era el evento más exclusivo del año.

Solo personas importantes podían entrar allí.

Y aquella noche… todos querían ser vistos.

Todos menos ella.

En una de las mesas cercanas al balcón, una mujer permanecía sentada completamente sola.

Vestido negro elegante.

Cabello recogido con sencillez.

Sin joyas exageradas.

Sin necesidad de llamar la atención.

Aun así… algo en ella incomodaba a varias personas.

Porque aunque estaba rodeada de lujo…

Parecía indiferente a todo.

Se llamaba Helena Voss.

Y nadie en aquella sala parecía reconocerla.

O al menos… eso creían.

Cerca del centro del salón, un grupo de mujeres observaba discretamente hacia su mesa.

Vestidos brillantes.

Sonrisas falsas.

Miradas llenas de veneno elegante.

Entre ellas estaba Verónica Delacroix.

Hija de una familia poderosa.

Famosa por destruir reputaciones con una sonrisa.

Y desde que vio a Helena entrar… algo en ella se sintió amenazado.

Porque las personas arrogantes suelen odiar a quien no necesita aprobación.

—¿Quién es ella? —preguntó una de las mujeres.

Verónica soltó una pequeña risa.

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