La empujó a una fuente segundos después de decir “te amo”… y la pregunta de la novia destruyó toda la boda

La Mansión Bellmont parecía salida de un cuento de hadas.

Miles de luces iluminaban los jardines.

Las flores blancas cubrían cada rincón del lugar.

Una enorme orquesta interpretaba melodías románticas bajo un cielo despejado.

Y en el centro de todo…

Estaban ellos.

Los recién casados.

Sophia y Ethan.

La pareja que todos admiraban.

La pareja que parecía perfecta.

La pareja que acababa de prometer amor eterno frente a cientos de invitados.

La ceremonia había sido impecable.

Las fotografías.

Los votos.

Las lágrimas de emoción.

Los aplausos.

Todo parecía sacado de una película.

Sophia caminaba entre los invitados con una sonrisa imposible de ocultar.

Su vestido blanco brillaba bajo las luces.

El velo se movía suavemente con el viento.

Y sus ojos no dejaban de buscar a Ethan.

Porque lo amaba.

Lo había amado durante años.

Había construido sueños enteros junto a él.

Había imaginado aquella noche cientos de veces.

Y finalmente estaba ocurriendo.

Mientras tanto, los invitados grababan cada instante.

Teléfonos levantados.

Cámaras apuntando.

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