Juró que Ese Bebé No Era Suyo y Empujó a su Esposa Embarazada por las Escaleras para Silenciarla, Pero Olvidó que la Policía Había Visto Todo en Vivo y Ya lo Estaba Esperando Afuera

La lluvia golpeaba las ventanas del lujoso edificio mientras la ciudad dormía.

Pasaban de las once de la noche.

El silencio dominaba los pasillos.

Solo se escuchaban las luces de emergencia y el eco lejano del ascensor.

Valeria subía lentamente por la escalera privada.

Tenía siete meses de embarazo.

Una mano sostenía la barandilla.

La otra protegía instintivamente su vientre.

Respiraba con dificultad.

Solo quería recoger unas últimas pertenencias y abandonar el apartamento para siempre.

Había decidido irse esa misma noche.

No quería discutir más.

No quería pelear por dinero.

Solo quería proteger a su hijo.

Cuando llegó al descanso entre dos pisos, una puerta metálica se abrió de golpe.

—Sabía que intentarías escapar.

Valeria cerró los ojos.

Reconocía perfectamente aquella voz.

Era Adrián.

Su esposo.

El hombre que llevaba semanas acusándola de una infidelidad inexistente.

Él caminó lentamente hacia ella.

Tenía el rostro lleno de rabia.

—¿Adónde pensabas ir?

—Lejos de ti.

La respuesta fue tranquila.

Pero firme.

Adrián soltó una risa amarga.

—¿Con el hijo de otro?

Read More

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *