Empujó a su Cuñada Embarazada a la Piscina para Quitarle la Herencia, Pero una Ecografía Reveló que el Bebé Era del Esposo y la Confesión de la Madre Destruyó a Toda la Familia


La lluvia caía con fuerza sobre la lujosa mansión de la familia Castillo.

La cena familiar acababa de terminar.

Las sonrisas eran falsas.

Las miradas estaban llenas de tensión.

Y Valeria solo quería marcharse.

Tenía una mano sobre su vientre.

Estaba embarazada de seis meses.

Lo único que deseaba era regresar a casa y proteger a su bebé.

No le interesaba el dinero.

No quería discutir por la herencia.

Solo quería alejarse de aquella familia.

Mientras caminaba hacia la salida trasera de la mansión, una voz la detuvo.

—¿Ya te vas?

Era Lucía.

La esposa del hermano mayor de su marido.

Su cuñada.

Valeria respiró profundamente.

—No quiero problemas.

Lucía sonrió con desprecio.

—Claro que no.

Porque sabes que ese bebé cambiará todo.

Valeria negó con la cabeza.

—No quiero ninguna parte de la empresa.

No quiero la herencia.

Solo déjame ir.

Pero Lucía no estaba dispuesta a escuchar.

La tomó bruscamente del brazo.

Y comenzó a arrastrarla hacia la piscina.

La lluvia hacía resbalar el suelo de mármol.

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