Su Suegra Separó el Último Vagón del Tren con una Embarazada Dentro, Pero Cuando Daniel Saltó para Salvarla, Descubrió que No Había Frenos ni Escape

El tren privado cruzaba las montañas a toda velocidad.

A ambos lados solo había bosques, acantilados y un profundo valle cubierto por la niebla.

En el último vagón viajaba Valeria.

Tenía ocho meses de embarazo.

Sus muñecas estaban atadas a un asiento y una cuerda rodeaba su cintura. Apenas podía moverse.

Frente a ella estaba Teresa.

Su suegra.

La mujer sostenía una llave inglesa en una mano.

Miró el sistema de acoplamiento entre el último vagón y el resto del tren.

Después sonrió.

—Ese niño nunca llevará nuestro apellido.

Valeria comenzó a llorar.

—¡Estoy embarazada!

Teresa tiró de la palanca de seguridad.

El enorme acoplamiento metálico se abrió con un estruendo.

El último vagón se separó del tren.

Durante unos segundos siguió avanzando por inercia.

Después comenzó a perder velocidad.

El resto del convoy desapareció delante.

El vagón quedó solo.

Y empezó a retroceder lentamente por la pendiente.

Valeria sintió el movimiento.

—¿Qué está pasando?

Teresa dio un paso hacia la puerta.

—Entonces desaparecerán los dos.

Saltó al penúltimo vagón justo antes de que la distancia fuera demasiado grande.

La puerta se cerró.

Valeria quedó completamente sola.

El vagón comenzó a deslizarse cuesta abajo cada vez más rápido.

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